Ender Rodríguez   * 

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Algunas consideraciones críticas sobre arte contextual en Venezuela: estéticas terapéuticas y la noción de arte desde la institucionalidad

En el desarrollo progresivo de este ensayo se pretende asomar algunos aportes críticos, reflexiones y otras temáticas relacionadas en complejidad directa e indirectamente con el arte contextual (en medios comunitarios), así como también sobre problemáticas propias del artista y su desenvolvimiento profesional y de vida en correlación con nuestra sociedad igualmente conflictuada (salones, instituciones culturales, etc). Asimismo algunos de estos postulados se plantean desde la activación de la autoría del ser “no artista”(Arte en/desde el contexto) en experiencias de trabajo sociocultural e investigación-acción en comunidades humanas socialmente diversas realizadas por el autor de este ensayo como voluntario, creador y docente.

Sería ideal y representaría además una exigencia a la hora de intentar “hacer arte de reflexión y de acción colectiva”, el poder entrar, permanecer y potenciar el propio mundo de un grupo humano determinado desde el crecimiento reflexivo y su arraigo como tal; y no sólo desde el “ser artista” como personaje de un posible ego -dominante- ante el contexto, asumido éste último como compendio de habitantes y personas “no artistas” o en todo caso como “población o ente social necesario para” poder ser tomados en cuenta o “ser parte de un algo” dando algún tipo de crédito o soporte quizás al posible artista-interventor en cuanto a fines esteticistas o para dar respuesta a intereses institucionales convencionales propios del mundo del arte contemporáneo establecido. 

En la evolución de los planteamientos, consideraciones, prácticas y propuestas sobre el arte de contexto y sus posibles problemas, las instituciones, la relación arte-comunidad, artistas-comunidad y viceversa; se podrá encontrar en la obra escrita por el artista e investigador Juan Carlos Rodríguez, la psicóloga social Zurisaday Cordero y el líder comunitario Víctor Cárdenas “Cuni” bajo el título “Con la salud sí se juega” un valioso aporte teórico-práctico y de estudio sobre el arte contextual y las formas de desarrollarlo en comunidades desde una perspectiva respetuosa, pedagógica y acorde con una relación dialogante y de fortalecimiento de un grupo social partiendo desde sus intereses reales. Tomando algunas de las terminologías desarrolladas por Alejandro Moreno (citado por Juan Carlos Rodríguez) encontraremos un planteamiento teórico muy claro definido por este autor como in-vivencia desde un in-pensar, buscando como tal “destejer” el pensamiento ya elaborado mental y socialmente dominante, para entretejerlo de nuevo pero con dinámicos, frescos y nuevos paradigmas (no los nuestros, sino los “del otro”, los del colectivo, la otredad). 

La in-vivencia (no como intervención artística sino, como vivencia totalizadora), y por supuesto desde una visión flexible, abierta pero crítica (de vivir, respirar las nuevas realidades; aunque con mirada también de sana criticidad, dialogando con respeto y sin juzgar de forma superficial esa “otra realidad”) se hace absolutamente necesaria y vital en el área del intercambio y el diálogo social (tolerancia e interacción con la multi-etnicidad y pluri-culturalidad).   Alrededor de todas estas digamos in-vivencias, existe una necesidad de entender al ser humano –aplicable igualmente al artista-, como un ser integral bio-psico-socio-espiritual y más, como ser total y en relación totalizadora (Tao), como un ser vivo que forma parte del Todo orgánicamente aunque busque “separarse”, “fragmentar” y “destruir” muchas veces su alrededor o a él mismo.  Vivimos con nuestras luces y sombras (ying-yang) a manera de homo sapiens / homo demens.  Ello nos hace precisamente humanos.  

Los pueblos indígenas para “autoafirmarse” desde milenios, se fortalecieron al interior de cada etnia, con el natural sentido y “autoestima de grupo”, digamos desde su ethos tribal (Darci Ribeiro); sin que existiese necesariamente un sentido de totalidad armoniosa ante todas las demás culturas humanas.  Todas estas realidades complejas entrelazadas tienen que ver igualmente tanto con lo personal e individual, como con lo grupal, los colectivos, las familias,  las etnias y colectividades. 

El “ver” a fondo desde una visión holística, de enfoque sistémico y de complejidad (Morin), nos haría entender esa hermosa posibilidad de entramado de disciplinas profesionales entremezcladas a su vez, con otros conocimientos, sabidurías y vivencias reales (historias de vida), las búsquedas personales y de la propia “psiquis”, la conflictividad como reto de aprendizaje, la reflexión permanente para ser tocados, transformados y dinamizados por la realidad total, ir en acción-reflexión-acción interminable, y además el poder enriquecerse desde la transdisciplinariedad y  “sentipensar” también desde la transversalidad del pensamiento, quebrando los campos estancados de cierta academia interesada en alguna forma de “pureza intelectual”.  Urge incluso, llegar a una posible fórmula de transgresión, promiscuidad e indisciplina del pensamiento-acción (Argelia Bravo).   

Se podría decir que hay canales de confluencias y de comunicación posible para la reflexión arte-vida-sociedad asediados por el “cortocircuito” y la propia incomunicación.  Es decir, hace falta confrontación dialógica entre artistas y artistas; entre  artistas, críticos y curadores; y entre artistas, críticos, curadores, profesionales de diversa índole y sobre todo comunidades.   Al parecer el silencio cómplice nos circunda.

El arte de contexto precisamente denominado de esta forma por su posibilidad de reconexión del ser artista con el mundo social, trae consigo retos y necesidad de metodologías en su accionar, así como dudas, riesgos y peligros.  El artista como productor de conceptos, contenidos, discursos o producciones u objetos,  encontrará en esta aproximación con el arte de contexto un posible “quiebre” o “patinazo” con respecto al campo del arte (Bourdieu) y con respecto a sus referentes o lugares de enunciación para con sus acostumbradas obras.       

Como lo conversamos diferentes artistas con la crítica de arte, curadora y docente Nidia Gutiérrez, a propósito de los Salones Regionales de Oriente 2009, estas formas de creación-interacción y dinamismo del arte de contexto, está en proceso de posible re-conceptualización y enriquecimiento o evolución permanente, por lo que aportar a este campo interviene en otros puntos y asuntos críticos tanto conflictivos que saldrán al ruedo en el accionar posible del arte de contexto en nuestra realidad venezolana.       

Existe una necesidad intrínseca en el desarrollo de esta forma de arte-acción-relación el cual, se hace implicancia, término acuñado por Juan Carlos Rodríguez, para con la base esencial de su existencia: el contexto de colectivo, el grupo de carne y hueso, el barrio, la localidad y todo medio comunitario como mundo-de-vida (Alejandro Moreno).  Esa realidad “extra”, o ese “agregado” que debe ser asumido de forma orgánica en relación a un grupo humano, rozando y transformando aún más, al artista con sensibilidad y ética social, también le plantea además otras exigencias. 

La realidad humana de un colectivo frente al artista le “exige” de alguna forma conciencia social, riesgo y atrevimiento de ir “más allá” de planteamientos estéticos convencionales sobre todo, en el caso de poblaciones pobres y con problemas socio-estructurales complejos.  

Ello hace que el artista además de ser un activador, investigador y quizás “catalizador” de procesos simbólicos o de otros procesos, al hacerse parte de un equipo de profesionales y de trabajadores sociales o posibles líderes comunitarios u organizaciones sociales propias del entorno, sin darse cuenta puede hacer una importante contribución desde una nueva estética a procesos de organización, autonomía y asunción de derechos y ciudadanía por ejemplo en un barrio popular determinado (sin que sea esa la intención única del artista pues, un artista normalmente no es un “activista social” ni un “agitador” o mucho menos).  Pero también y en otro sentido, el no poder generar alguna contribución social desde el arte, podría estar abriendo un espacio propicio y muy delicado para la utilización y explotación del tema comunitario como contexto, a favor del “ego-poder” de un nuevo artista contextual o simplemente para una experimentación temporal, efímera y posiblemente poco significativa para ese cuerpo social (contexto), el cual le ha acobijado. 

Intentando teorizar de alguna forma o aportar ideas-borrador y asomando posibles vías de acción e intervención en el medio social respectivo, se podría hablar de dos formas diferentes de relación-acción comunitaria desde el arte.  El primer modo planteado sería el realmente ideal o utópico, al cual se podría denominar en plural como experiencias artísticas contextuales potenciales, relacionadas directamente con intervenciones, acciones, u otras formas relacionantes/interactivas estéticas que de una forma significativa pudieran conectarse haciendo osmosis y echando “raíces” posiblemente dentro de las estructuras mismas de la comunidad potenciando o catalizando crecientemente procesos simbólicos en procesos colectivos en el tiempo como “forma de arte” propiamente en “ese contexto”.  De forma contraria a esta primera formulación, se podría asomar entonces las experiencias artísticas contextuales de isla.  Con este título, se hace referencia a las experimentaciones artísticas realizadas en un medio social específico que aún cuando se realicen “con y dentro del medio comunitario” queden registradas en un momento específico como temporalidad pero que de que ninguna forma, se integran a la realidad de vida del contexto.  Es decir se desarrollan a manera de “acciones de islote”.  Gravitan seguramente alrededor de las personas del lugar escogido, puede producirse alguna interacción y relación válida como una experiencia de arte; pero que tienden a “evaporarse” o “diluirse” en la posible cotidianidad y en la no continuidad.  Por supuesto a la hora de categorizar o nombrar otros niveles en la praxis del arte de contexto, se encontrarían otras posibles vertientes en ese sentido.  Cosa que está por hacerse.

 Arte en/desde el contexto - El “contexto” haciendo “arte”: Prácticas alternativas y terapéuticas de creación del ser “no artista”

Sería interesante explorar las posibilidades de un Arte en/desde el contexto, o también, el contexto haciendo arte como prácticas alternativas y terapéuticas de creación del ser no artista”.   Aún con todo lo ingenuo que pueda parecer el hecho de asumir que el contexto (medio comunitario), pueda hacer su propia forma de arte.  Estas premisas son planteadas, por supuesto desde una visión ampliada del concepto de arte (Beuys), visión y práctica libre-experimental como art brut / arte en bruto (Dubuffet) y dinámicamente arte desde el “ser niño” en adelante, re-actualizando al pintor austríaco Cisek, pionero en la creación de la primera escuela informal y libre de arte infantil hacia 1889 en Europa.

 Al abstraernos un poco de lo que significa prepararse de forma académica, autodidacta o profesionalmente para el arte; existe otra forma de expresión/creación digamos para el ser que se tiende a catalogar como “no artista” (el ser individual y el ser colectivo), aún cuando podemos encontrar formas extrañas, causales, misteriosas y espontáneamente llamativas como posible arte.  

Al referirnos entonces, al “arte” que pueden hacer los niños y los diversos colectivos desde las particularidades, las realidades especiales, los conflictos que ameritan acciones terapéuticas de “arte en grupo”, o sea al “arte para todos”, nos referimos a hacer inventiva de arte experimental en el medio social como “contexto”, logrando que ese “contexto” pueda hacer “su propia creación” y no sólo colaborar con un artista contextual; lo que es ya muy valioso pero, que no resulta suficiente para lo que se desea proponer en este sentido.  

Ahora bien, las formas de intervención en el contexto deberían formar parte de todo un proyecto complejo y estructurado junto a un equipo multidisciplinario y no como “manifestaciones sueltas”, meramente espontáneas o casuales.

 

            Experiencias de arte en la escuela  - Manejo de la ira haciendo Land Art  -  Docentes creando lúdicamente

 El artista junto a equipos de trabajo, y pedagogos del arte o docentes activadores de creatividad plástica, artística y visual junto a otros personajes de la acción social, podrían armar sus propuestas de actividad artística diversificada en zonas y regiones concretas dependiendo de  los conceptos planteados con/en el contexto (Escuelas, espacios comunitarios del barrio o localidad, consejos comunales, centros de atención a la infancia, familias y chicos especiales, centros de salud, desplazados y personas en situación de refugio, centro de cultura popular, arteterapia, etc). Vale decir, se busca generar procesos estéticos unidos a procesos organizativos y sociales alejados a su vez, de los mecanismos partidocráticos, propagandísticos y de los manejos de poder clientelar desde el entorno comunitario por factores de intereses determinados.  

  

Experiencia pictórica terapéutica autorepresentativa entre madre e hija en acción individual-familiar-colectiva con mujeres en situación de refugio en el Nula y Ureña

 

Interesantísimo ha sido el notar la expresión de renacimiento propia de las mujeres –en resiliencia, y acorde a la recuperación que plantea la psicología positiva, una asunción del PNL y una actitud de apoyo desde organizaciones solidarias en una realidad concreta de solicitud de refugio-.

 or otro lado, sería imposible decir que la gente en su vivir cotidianamente, no hace o no crea sin saberlo e inconscientemente formas instintivas de arte (aún sin tener idea alguna de ello o de lo que es el arte).   Por ejemplo:  pongamos que existe un hueco accidental en medio de una calle en un barrio o lugar determinado.  Inmediatamente, algún vecino coloca y construye temporal y efímeramente una especie de estructura casi a manera de “nueva escultura” o   “instalación” con fines solamente de generar una vista de emergencia o como aviso para proteger su/el entorno de algún peligro automotriz o tragedia.  Este hecho no significa para su “creador” nada de creación en lo absoluto.  La supuesta “obra artística” en cuestión, es realizada con palos, desechos, plásticos, u otros materiales a mano, lo cual “llama” a algún sensible artista a su vez, a intentar y en algunos casos a registrar “tomando prestado” ese “marginal producto”, y quizás hasta le incentive a elaborar desde allí un videoarte, o secuencia fotográfica, ideas para su obra, etc.  Y todo ello a partir de hechos-de-vida propios de un mundo-de-vida (real y concreto) como posible “arte” que parte del mundo de la realidad hecha por personas comunes y corrientes y no sólo como obra del taller del genio o ermitaño artista, quien realmente descubre también lo que ya hay en el “contexto” más su visión particular.     

En el campo del arte, o en el propio contexto de los artistas, existen muchos casos donde el arte ha logrado ser posible terapia, auto-consuelo, y hasta le ha salvado en parte la vida o sino por lo menos, lo más vital; dar sentido al alma esencial de haber vivido plenamente a creadores como Van Gogh, Reverón, entre tantos.  En nuestro entorno actual, encontramos  autores como Luis Méndez, el cual nos muestra esa posible situación “resiliente” donde luego de vivencias muy traumáticas, la pintura se convierte en carne con su vida y le es alivio seguramente (artista investigado y apoyado en sus inicios por el crítico Perán Erminy).  Caso aparte, es la supuesta pintura “psicótica” de Mario Colombo, la cual genera interés y lamentablemente hasta morbo amarillista para el consumo. 

Todo este tema de la terapia, posee el peligro de convertirse en un “circo” donde se debe atender a posibles “maníacos o seres desequilibrados”; cosa muy alejada de la función alternativa y depurativa del arte como liberación y reencuentro del ser consigo mismo y con el entorno social de las “personas normales” o también con seres especiales que son realmente especiales.

 

Eli Zuhé, niño autista, realizando composiciones “Desdibujo” a partir de la gráficas a partir de recuerdos de actividades de tipo  utilización de su mano cognitivo en su Centro de Atención de Autistas como modelo a copiar, realizadas esta vez, como libre actividad instintiva y como posible “obra de arte” sin pretensión de serlo en lo absoluto.

 

 En cuanto a experiencias de arte como terapia, existen inmensos avances en EEUU y algunos países de Europa con serias investigaciones en ese campo, Postgrados al respecto, resultados muy prometedores y experiencias de arteterapia así como Encuentros Internacionales.  En Latinoamérica ya se han abierto algunos caminos en este sentido.  En 1997, la ONG Autismo Burgos realizó la Primera Exposición Internacional Itinerante de Arte de Personas con Autismo en España (1997) a través de la Asociación Internacional de Autismo-Europa y la Federación Autismo España.

Para Laura Ferreiro (2003, p. 85): 

“Respecto al dibujo de las personas con autismo y basándonos en el estudio de Investigación-Acción llevado a cabo en el centro Autismo Burgos con una muestra de personas con autismo y retraso mental asociado … el dibujo se caracteriza por ser esquemático, repetitivo, superpuesto, descolgado, en general sin perspectiva, abstracto, vacío, presenta asimbolismo, es individual, personal, gestual, guiado de colores obsesivos, de colores arbitrarios, directo, de fondos neutros, literal, con ausencia de mirada…”

 

Esos colores arbitrarios, esa crudeza de la expresión y la materia pictórica regada en la hoja posiblemente sin ningún cuidado; así como la más honesta manifestación de ese ser que simplemente pinta a veces, como “irracionalmente”, resulta ser de una belleza, pureza y vitalidad, que lamentablemente algunas personas consideradas muy civilizadas (rígidas) o ajenas (bloqueadas) ante su sensorialidad como puerta a la emoción sin juicio, se ven imposibilitadas para poder disfrutar sintiendo, ese arte como manifiesto interno natural del diferente, del mal llamado “enfermo”, en su expresión quizás hasta desmedida o tímida pero sublime.  También es verdad que la sociedad tiende a castrar y empecinarse en crear esa especie de analfabetismo visual y artístico global en la cárcel mental de las personas, intentando influenciar así, el “sentir social” sobre lo que debe ser aceptado como “bello” y lo que no.   El arte de personas especiales abre un nuevo ámbito de comprensión del mundo interior del ser a través de la exploración artística.

Joven con cierta parálisis en su cuerpo y sin habla - hace con gran esfuerzo su obra creadora con un sólo color –y en su silla de ruedas al verla expuesta, demostró gran satisfacción a través de lo cual, no se podría asumir como importante la pura experiencia estética; sino además la experienciación totalizadora humana  -en espiral-  como vibración energética de un crecer personal desde el arte.

 

Según la enciclopedia virtual Wikipedia (consultado el 20-06-2010 y disponible en http://es.wikipedia.org/wiki/Arteterapia)

“La arteterapia, es un tipo de terapia artística (o Terapia creativa), que consiste en el uso del proceso creativo con fines terapéuticos. Se basa en la idea de que los conflictos e inquietudes psicológicas pueden ser trabajados (…) mediante la producción artística.  Se instrumenta con los distintos tipos de disciplinas artísticas (música, plástica, teatro, danza), según sea la situación...”

Sobre una visión del arte no analizada desde lo rigidez de ciertos academicismos, entran en la palestra entonces, formas de arte poco comprendidas pero hermosas, desde sus niveles de frescura humana y honestidad verdaderamente admirables.

 Dentro de la actividad que he desarrollado con estudiantes universitarios y profesores o adultos; en algunos casos, he logrado trabajar intencionalmente la expresión plástica desde realidades propias del mundo interior psicológico, muchas veces inconsciente donde escudriñando en experiencias muy positivas de infancia o muy negativas, y luego exponiendo cada autor su obra, se han asomado realidades muy interesantes y caminos propios de la búsqueda personal en grupo (presentándose catarsis, mucho consuelo, expresión total, emociones que bien manejadas pueden hacer revisar a la persona y manejar sus propios procesos de crecimiento).

En conversaciones que el autor del presente texto sostuvo personalmente, en dos eventos internacionales con la experta venezolana Margarita Sánchez; esta digna investigadora plantea el que los seres humanos antes de volcarnos a intentar lograr desarrollar nuestra creatividad debemos primero, desatarnos y liberarnos de nuestras cadenas interiores, nuestros dolores viejos o “heridas no curadas”, es decir cómo trabajar arte y creatividad a veces desde una “visión de túnel” no resuelta todavía.  

 En un viaje más al interior de otras expresiones instintivas y de la propia  naturaleza humana del ser ante la manifestación de su visualidad, hay que toparse con el experimento realizado por el antropólogo francés Jacques Lizot (1975, p. 10) en comunidades yanomamis en Venezuela, al permitir a los niños aborígenes tomar marcadores de colores y naturalmente expresarse, logrando obras impresionantemente orgánicas, fluidas, rítmicas, cromáticas y equilibradas: 

“Los dibujos abstractos que presentamos en el libro … Brotaron espontáneamente de la imaginación de unos niños que no sabían escribir y que nunca antes habían dibujado.  Son auténticas creaciones … Es admirable la espléndida armonía de colores y de formas lograda por estos jóvenes … quienes nunca recibieron aprendizaje alguno.  Comparado con algunos dibujos escolares, pobres y estereotipados, estas bellas expresiones de un arte salvaje nos permite apreciar el empobrecimiento a la cual conduce el adiestramiento intensivo de nuestros niños...”

El arte resulta ser una ventana al inconsciente, a los laberintos expresivos escondidos en la mente y su imaginería vital, puerta a un universo de la expresión y manifestación humanas.  De nuestra parte, queda la decisión entre cercenar, bloquear, intentar suicidar o al contrario, abrazar, activar creativamente y promover el arte y la utopía de los colores del ser humano.      

Pintura  del multi-creador autodidacta tachirense Don Camilo Ángola

 

“Arte” al natural:  hacia una nueva lectura de la expresión artística infantil, ecológica  y alternativa

 

Experiencia de arte con pinturas naturales en Jardín Botánico de la ULA Táchira

 Las prácticas artísticas educativas dirigidas a niños y niñas, y en general las relacionadas con arteterapia, deben desarrollarse tendiendo claro que lo importante es el logro de la expresión plástica y la comunicación visual desde la fluidez y espontaneidad humana total.  En algunos casos, se busca generar con la actividad artística el “desbloqueo” del ser, para que se manifieste ese niño o niña con su propia voz visual, sus colores, sus puntos, líneas, composiciones e imágenes diversas como si fuese un río sin represa, como el “habla fluida de su interior”, como contenido de la libre visualidad de ese creador o creadora, la imaginería mental-visual.  Estas estructuras de imágenes se activan, deben liberarse y luego, transformarse creactivamente en obra o producto desde el niño o niña como identidad discursiva de su ser.    No por casualidad, Miró, Kleé, Kansdinski, y especialmente Picasso fueron influenciados por el arte y expresión creativa infantil.  Las investigaciones al respecto lo comprueban (Belkis de Escalona). 

Cada pequeño autor, no sólo debe potenciar su inteligencia espacial sino todas sus inteligencias múltiples; tales como la corporal, verbal, naturalista, social entre otras (Gardner).  Es decir, no se trabaja arte con chicos pensando en que serán artistas plásticos o visuales profesionalmente hablando.  El asunto es crear para expresarse, para liberar los mensajes del interior en contacto con lo exterior, para ser feliz y no para técnicamente, cumplir con las exigencias que impone un supuesto profesor de arte.  Es más, el arte no se enseña, se hace vivenciación y experienciación humana total en la praxis lúdico-pedagógica.  Si bien, hay que apropiarse de ciertas técnicas de forma didáctica, el camino del arte como profesión es un asunto totalmente diferente al de la libre expresión artística en el campo pedagógico y terapéutico. 

Querer ser artista como proyecto de vida es una idea y una decisión futura de largo aliento, la cual requiere años y años para primero estar seguros de que ese es el sendero a seguir.  Puesto que además es un camino rudo, nada fácil, complejo, entramado pero inmensamente gratificante.  Por ello, no hay que confundir arte como expresión, con el arte como profesión sistemática.      

Trabajar arte con pigmentos naturales, viniendo de experiencias desde el mundo aborigen plantea también la necesidad de “conflictuar” y asumir nuevas prácticas pictóricas y diversas con pigmentos vegetales y minerales, pero también esta reflexión abre una nueva cantera y problema estructural:  el uso de pinturas industriales y el uso de materiales para el arte que destruyen a mamanatura (Gaia) a favor de trasnacionales del arte; hablamos entonces de colores forrados de madera o sea, destruir bosques para poder colorear.   Ante esto, porqué no, sembrar jardines, crear espacios verdes alternativos y salvar o potenciar bosques para hacer arte y desde luego, hacer arte para ser libres.

A nivel educativo, salen a la palestra de acción e investigación, teorías y pensamientos que posibilitan cambios importantes en una educación para el arte (nuevo constructivismo, la creática, la heurística, la andragogía, la PNL y la psicología positiva, la evolución en la expresión plástica infantil pero también adulta, así como el hecho de reasumir a Piaget, Lowenfeld, Luquet, entre otros).   Se debe trabajar arte también, desde una visión de arte social, desde la profunda creencia en la humanidad (Claudio Perna), creencia en el ser colectivo hacedor y en sus poderes creadores (Aquiles Nazoa), por tanto creencia en la creatividad natural e intrínseca del ser humano, porque la creatividad es a la humanidad lo que la evolución a las especies (Penagos).

Sobre la “romántica” y un poco “idealista” forma de intervenir en el medio real como contexto y medio comunitario, también hay que decir seriamente, que el universo social y colectivo tiene al igual que todo el componente humano, sus luces y sombras, sus “dioses y demonios”; es decir el contexto comunitario no es liberador perse, a pesar de toda su hermosura y a pesar de sentirnos muchas veces bellamente acobijados dentro de él, como placenta de seres en conexión energética.  Sin embargo, se sabe que todos los seres humanos y seres vivos somos “familia de familias”.   Las investigaciones sobre la “hominización” y luego, el estudio del ADN humano en las diversas culturas del planeta, demuestran una similitud y unidad biológica-familiar entre todos lo cual, asombra.  Ello, se contrapone totalmente a la permanente división humana, a las guerras de poder, de exterminio, sometimiento y ese lamentable odio y lucha entre seres y potencias, tribus y hasta entre religiones.  Así como existe psicológicamente el sentido del poder en el ser humano (Adler), también existe la necesidad de encontrarle un sentido esencial a la vida (Víktor Frankl).

Se evidencia una necesidad de analizar y actuar sobre la idea de comunidad y sobre el todo, holísticamente, arte, instituciones y sociedad para reorientar y unir sus posibles e invisibles hilos (atar ciertos cabos desmembrados del tejido arte/cultura).

Al iniciar ese viaje analítico al todo, se debe volcar la mirada de nuevo a la supuesta “célula fundamental de la sociedad” como centro vital (la familia).  En general, veremos que en los patrones familiares se encuentran ya incubados lamentablemente como cultura, algunos elementos propios de la negación (la no afirmación), formas sutiles o violentas de maltrato, bajo nivel educativo y desestructuración familiar sumado a problemas económicos diversos.  Este circulo nada virtuoso, pervierte el sendero del ser que desea crecer y ser en el arte, “serse”, quien busca darse el sentido existencial de vida a sí mismo (tomar la vida por riesgo propio en el arte). Sin embargo, la resiliencia (resistencia de la personalidad) ha permitido como psicología positiva, el traspasar las barreras del conflicto y hacer nacer desde las cenizas al arte.

En todo caso, el no transformar las actuales condiciones socioculturales-familiares como patrón de vida y como “entorno liberador” (Perna), bloqueará la carrera creativa de nuevos seres en evolución y les excluirá lamentablemente en una no tan ideal nueva sociedad de siglo XXI. 

 

Vacíos estructurales, salones y diversos problemas del arte en Venezuela 

Existen retos, utópicos panoramas de un arte social necesario en la mentalidad  y cultura nacional y además convivimos con una cadena interminable de conflictos globales en el mundo del arte venezolano igualmente. Por ejemplo, analizando y visualizando el problema artístico como un “todo”, se podrá puntualizar algunos aspectos clave y posibles alternativas estructurales que darían respuesta a factores que intervienen en los problemas del arte desde un enfoque sistémico como tal (de todo el sistema), con todas sus partes, fortalezas y debilidades:  

*     Existencia de salones y bienales de arte e instituciones culturales dedicados a dar sus cuatro, cinco o más premios al año (no comprometidos con una actividad holística, formativa permanente e integral es decir, organizativa, de visión de conjunto, investigación, creación, pedagogía, y otras realidades a nivel nacional);

*    Oferta limitada de programas de reflexión a nivel nacional en seminarios, eventos de debate, crítica y estética donde diversas figuras en acción funcionalmente pedagógica donde el artista, el crítico, el historiador de arte, entre otros; debatan respetuosamente, y de igual a igual mientras participen sin ese “velo de intocabilidad” y no acceso que poseen diferentes críticos o “expertos” y sin ese rasgo característico de “omnipotencia y super ego” que poseen muchos artistas y creadores;


* Ausencia de una digna seguridad social del creador y la creadora venezolana;

*    Economía pública y privada trabajando en alianza con nuevas visiones para apoyar al arte y  a sus artistas, a partir de un innovador Registro Nacional de Autores realizado desde las regiones y municipios pero con óptica de totalidad nacional;

*    Interconexión de estados, municipios, parroquias y localidades con un Plan Nacional Organizativo para el Arte (no creer que una oficina del ejecutivo en Caracas deba supuestamente intentar “resolver” la compleja y conflictuada realidad del arte en el país).  Dicho Plan debería gerencialmente asumir también con apoyo de gobernaciones y entes junto a artistas y equipos profesionales multidisciplinarios, un Sistema Nacional de Formación Artística, que asuma planteles educativos y escuelas de arte, liceos, universidades y talleres libres informales)   

*     Organización gremial de los creadores y las creadoras como cuerpo integrado y autónomo, asumiendo también la producción de obras como mecanismo integral de proyección y de comercialización;

*  Participación y relación no político-partidista entre Estado y artistas;

Tales puntos clave y enlaces relacionantes se vislumbran quizás, iluminando un nuevo mapa alternativo geopolítico-cultural, una nueva territorialidad estructurada y democrática con respecto al arte y al país cambiante, dinámico, dialogante, de colectivos activos y no de gobernantes y pasivos gobernados, ni tampoco de entes, artistas e intereses dedicados a sus fines particulares y muchas veces, miopes con relación a un concepto de Nación.
El Consejo Nacional de la Cultura (CONAC) en el mes de abril del año 1991, abrió un debate sobre los salones nacionales de arte, realizando una publicación con interesantes aportes sobre el cómo mejorar las condiciones de participación de los artistas plásticos en los diversos salones. Igualmente, se han generado Congresos de la Cultura en todas las regiones de nuestro país; lo que implica que debe haber suficiente material recolectado allí para visibilizar, replantear y esclarecer algunos conflictivos y críticos asuntos del arte y los artistas en Venezuela.
Mención especial merecen los Salones Regionales de Arte de Colombia, donde los artistas participantes son asesorados y bajo una respetuosa tutoría del equipo investigador y de curadores, entran en un proceso formativo, expositivo y de debate de la propuesta artística como tal, antes de su selección (la cual incluye un premio o beca estímulo). A pesar de sus posibles limitaciones u otras críticas respectivas, esta otra fórmula curatorial colectiva y de seguimiento pedagógico, posibilita una innovadora relación: interacción-formación-creacción a nivel contemporáneo, y principalmente la REGIONALIZACIÓN del arte.

Es vital en Venezuela crear o fortalecer SALONES REGIONALES que por zonas geográficas, ANDINA, CENTRO-OCCIDENTE, ORIENTE, SUR, entre otras, pudieran dar un impulso equilibrado a los creadores locales y regionales invisibilizados de alguna forma por el peso de un gran "salón nacional" donde las regiones quedan algo aisladas.
Sin desmedro y sin dejar de hacer un reconocimiento real a prestigiosos y valiosos salones de arte en Venezuela; igualmente muchos de estos eventos deben dejar de ser muchas veces, concursos nacionales por correo (con rasgos de superficialidad), donde la única relación real con los hacedores de arte, es el envío respectivo de la obra y la espera de una respuesta concreta: si o no quedó seleccionado sin análisis razonado  público (socializado), de avance para el estudio o aprendizaje propio del participante y hasta del jurado y del crítico en cuestión.  En todo caso, hay que reconocer que existe cierto “mutismo e incomunicación” a nivel reflexivo y dialógico entre artistas y críticos, entre artistas y artistas, entre comunidades, artistas, críticos y público en general.  Por tanto, urge re-engendrar otra cultura de acción, transformación, y praxis institucional cultural, organización estructural dentro de los cambios que merece un nuevo tiempo para el arte.

De tan especial encuentro de obras y propuestas estéticas en un determinado salón, y antes de regresar ese caudal de sudores y productos de arte, debería aprovecharse la oportunidad para que parte de las obras más sólidas den rienda suelta a posibles y nuevas curadurías, exposiciones y líneas de investigación, u otras formas de organización y formación para los y las creadoras, etc.

En fin, existen inmensas posibilidades de enmendar rutas a un nuevo arte, canales posibles, nuevos proyectos de reconstrucción del cuerpo social en un nuevo cuerpo sensible y dinámico, digno dibujo creativo de país. Hay una urgente necesidad de muchos artistas por la búsqueda de una praxis que apueste por lo holístico, lo democrático, y por una vida digna en transformación cultural.

 Posibles neo-colonizaciones desde un “arte invasor”

Sobre todas estas discusiones y reflexiones críticas a partir de las prácticas y valiosos planteamientos en Juan Carlos Rodríguez, creo que se asoman peligros en la puesta en praxis de estas formas de arte contextual.

¿Hasta qué punto no estamos ante una posible entrada a un intento de neocolonización de las comunidades o del contexto como arte invasor?

Caben muchas interrogantes, pero lo que sí es cierto, es que el arte contextual directamente relacionado con el medio comunitario, se nos hace algo esperanzador o liberador, pero a su vez amerita de condiciones muy especiales y necesarias para ser desarrolladas idealmente.

Como cierre reflexivo y en interrogante, el autor de este ensayo deja registro de una obra de un chico de la calle, el cual relató a través de esta pintura y escrito, su propia vida (a manera de un ser que por ahora rueda fuera del contexto, y quien en este justo momento que se escribe este texto, se encuentra posiblemente a la intemperie). 

 

 Obra Sin título, realizada por “niño de la calle” en un Centro de Protección a la Infancia en el Estado Táchira

  

Bibliografía

Gardner, Howard. Estructuras de la mente. Fondo de Cultura Económica. México, 1993, p. 219

Junta de Castilla y León. La Otra Mirada. Tercera Exposición Internacional de Personas con Autismo. España, 2003.

Lizot, Jacques. El hombre de la pantorrilla preñada.  Fundación La Salle. Caracas, 1975.

Cárdenas Víctor, Cordero, Zurisaday y Rodríguez, Juan Carlos.  Con la salud sí se juega.  Fundación de Arte Emergente. Caracas, 2006.

Rojas de Escalona, Belkis. Hacia una evaluación integral de la creatividad en preescolar. UPEL Caracas, 2004.

 

 * Ender Rodríguez (San Cristóbal, 1972)

Artista plástico-visual y escritor.  Licenciado en Educación Integral (UNA).  Ha publicado los siguientes libros:  Cantos del origen/aproximación a las culturas indígenas y a la postmodernidad, Conac, 2002; El sofá de Beatrice/poemas y cuentos perversos, Cenal, 2007; Creactivo/apuntes sobre arte y creatividad, Bariquía 2007; y Primavera cero, Ipasme, 2008. Ha obtenido diversos reconocimientos y premios en su carrera artística y pedagógica.  Por otra parte, ha desarrollado estructuras y fórmulas de trabajo para promover las prácticas liberadoras de creación, la arteterapia y el arte infantil desde un enfoque holístico y social. Colabora con organizaciones sociales y culturales de forma semipermanente